Y voy aprendiendo…

Como dice el poema… “Y uno aprende…”

Y voy aprendiendo que puedo confirar en mi cuerpo y en mi misma, que llevo tanto tiempo temiendo a mis propias emociones que no las dejo sentir ni vivir en el cuerpo. En algún momento aprendí que estar en contacto con mis emociones era dañino y peligroso, y el resultado es que ahora muchas veces no sé qué estoy sintiendo. Tampoco es necesario ponerle nombre pero sí prestar atención a esa emoción, energía que se va moviendo por el cuerpo. Sentir mi cuerpo y esa energía es algo que me asusta, y voy aprendiendo a quedarme ahí con la sensación, sin huir, aunque tenga miedo, pero sostener esa emoción y esa sensación.

Y voy aprendiendo que puedo escuchar más a mi cuerpo y cubrir sus necesidades sin que tenga que gritar o dejarlo como la última cosa por hacer… aprender a darlo de beber, de comer, descansar, estirarse, moverse, cuando me lo pida, cuando sienta que lo necesita y aprender a ir haciéndolo, ya que durante mucho tiempo el cuerpo fue lo último para mi, antes estaba todo: los demás, el que dirán, el no molestar, las obligaciones, el trabajo, el saber estar…

Y voy aprendiendo que la ansiedad y el  miedo son un mensaje de mi misma para mi misma, que no hay un ente maligno externo ni nada allí fuera que me quiera dañar o atacar. Que está en mi mano el ser feliz, estar en paz con la vida, confiar en ella y disfrutarla.

Y voy aprendiendo que en la vida hay altibajos y está bien, no pasa nada. Nada es permamente, todo va cambiando porque “también esto pasará”.

Y voy aprendiendo que yo sí tengo un lugar en el mundo, que soy digna de amor y de vivir una vida plena. Que lo que piensan los demás no puede hacerme daño, y que en realidad lo que los demás piensan de mi son cosas que nacen de sus propias dificultades, miedos y complejos, no tiene que ver conmigo realmente.

Y voy aprendiendo a poner atención a mi interior, a saber qué elijo hacer en cada momento, por qué camino quiero andar, qué movimiento quiero hacer… Estoy aprendiendo a escucharme a mi misma, la voz que he tenido tan callada durante tanto tiempo.

Anuncios

Espiral

Durante estos meses, y más recientemente en las últimas semanas, he estado experimentando sensaciones que en mi ingenuidad pensaba que ya había superado y que sabía manejar. Comencé mi camino hace ya unos cuantos años y he aprendido realmente muchas cosas, sin embargo es como si el crecimiento fuera un camino en espiral, parece que todo mejora y va bien, que vas aprendiendo y estás preparada y de pronto vuelve casi la misma piedra en el zapato que la primera que tuviste, algo diferente, con alguna modificación, suficiente para que el esquema mental que tenías ya no te valga, para que vuelvas a sentir angustia y miedo.

Reconozco que momentos así me desesperan, me generan tristeza y angustia. Y el sentimiento que veo al fondo de todo esto es siempre uno: el miedo. Esta emoción puede ser tan fuerte, que anule todo lo demás que tienes en tu vida.

Supongo que uno de los aprendizajes es que la vida cambia constantemente, no sabemos qué nos depara el camino, cuando creemos haber alcanzado alguna meta, llega alguna sorpresa, pero ¿cómo podría ser si no de otro modo? Mi tendencia es hacia no sentir, sentir lo menos posible, ya que esto es lo que menos dolor me produce, y a medida que me voy abriendo voy sintiendo ese miedo terrible a sentir…. Como si todo fuera una lucha por sobrevivir.

Buscando la esencia

Llevo tiempo con este concepto en mente, y sí, digo en mente porque debido a mi forma habitual de comportarme tiendo en primer lugar a empaparme de información, leer, comprender a nivel intelectual, y luego pasar a la experiencia. Esta es la parte que más me cuesta, pasar a lo experiencial, frente a lo racional y mental.

Como decía, llevo tiempo leyendo mucho acerca de la meditación, el mindfulness, el crecimiento personal, y resulta que tras unos cuantos años de psicoterapia, cuando creía que el camino ya estaba hecho y recorrido, veo que el camino sigue y sigue, por otras vías tal vez, pero que apenas he recorrido una parte.  Yo pensaba que si ya tenía en mi mente, claramente explicado el por qué de mi forma de comportarme, mis miedos, mis deseos, mis dificultades, etc… ¿qué más tenía que entender o hacer? Es como si ya tuviera toda la información y conocimiento. Esto por un lado no es así, ya que por mucho que crea que sé, es razonable saber que nunca lo podemos saber todo, muy a pesar mío. Y por otro lado… entender que hay otras vías que no son la mente para seguir explorando y creciendo, como el cuerpo, el espíritu, las emociones….

Se trata de un proceso, un camino, en el que vas como quitando capas para ir descubriéndote. Primero, con la psicoterapia eres capaz de analizar, entender, y tal vez ver por primera vez cómo eres, cómo te comportas de manera automática, los motivos, las causas… descubrir nuestro ego. Pero una vez que conocemos como funciona nuestro ego nos damos cuenta que hay un camino más que sigue a este, y es llegar a nuestra esencia, a nuestro verdadero ser para ser un poquito más libres.

Sé que esto suena muy metafísico y es algo que yo no he llegado a experimentar todavía pero es otro camino a explorar mediante la atención plena al presente, la meditación, ir quitando otra capa más y descubrir tal vez que somos algo más que ese ego, que esa construcción del carácter, que somos libres.

Creo que ese es mi camino ahora, seguir conociéndome, y seguir buscando mi esencia.

Series: The Leftovers

No sé si conocéis esta serie que se estrenó en 2014, el año pasado. Se trata de un proyecto televisivo de Damon Lindelof, basado en una novela de Tom Perrotta. Al tratarse de la nueva serie de uno de los creadores de Perdidos se esperaba una trama llena de misterios y suspense, y el argumento nos hace pensar que así será, pero una vez vista, no podíamos estar más equivocados.

El argumento inicial es que el un día y de repente, el 2% de la población desparece sin dejar rastro…. Sin embargo la trama no intenta explicar qué ocurrió, dónde están los desaparecidos, etc.. sino que se centra en la vida de las personas que no se marcharon, aquellas que han quedado marcadas por la desaparición repentina e inexplicable de sus familiares. Trata de cómo la sociedad maneja esta situación. Hay mucho que dicen que se trata de una serie deprimente y no les falta razón en parte, pero yo diría más bien que se trata de una serie que muestra y disecciona el dolor, como nos enfrentamos a él…

Otro aspecto a destacar es la increible banda sonora que llega a emocionar en muchos de los episodios.

Una serie totalmente recomendable y diferente, para no perdérsela. La segunda temporada comienza en breve.

The-Leftovers

Buscando respuestas en la ansiedad

Como os comenté en una entrada anterior lidio ocasionalmente con la ansiedad, no sé si la palabra “ocasional” es demasiado optimista tal vez, pero la cuestión es que me enfrento a la ansiedad desde hace tiempo, aunque para ser realistas y honestos, no la he sufrido de forma continuada, sino por periodos más o menos largos o cortos.

Cada vez soy capaz de observar mejor lo que me ocurre en la ansiedad, aunque una de sus características es precisamente el hecho de que aparece como salida de la nada sin entender el motivo o su desencadenante.

Algunas cosas que voy observando:

-temo a mis sensaciones físicas. Si bien es cierto, la primera o primeras veces que experimenté ansiedad, al ser la primera vez qua ocurría no lo tenía registrado, se trataba de una sensación de malestar muy grande, un gran desasosiego y miedo a que algo me iba a ocurrir. Una vez experimentado estoy mucho más que atenta a cualquier síntoma o sensación, provocándolo muchas veces por esta anticipación y temor a mis propios síntomas o sensaciones físicas.

-el sentir esas sensaciones desencadena en mi mente una avalancha de pensamientos catastrofistas o negativos, como “me voy a volver loca!”, “voy a perder el control”, “voy a acabar en urgencias”, “voy a sufrir esto para siempre”, etc… pensamientos la mayoría de las veces falsos o al menos no tan remotamente posibles.

-el temor a volver vivir esta situación sería algo así como tenerle miedo al miedo (como si no tuviera ya suficientes miedos!)

-empiezo, o acabo, evitando situaciones o entornos donde ya he padecido ansiedad (anticipación a lo que pueda ocurrir)

-pienso que tengo algo malo o defectuoso, cuando al parecer, el trastorno de ansiedad es mucho más común de lo que parece, y más aún en nuestros días y en las sociedades más desarrolladas económicamente.

-me preocupo por mi salud en exceso, observo cada síntoma y busco información y acudo a médicos (obsesión por buscar más y más información).

Otros hechos de los que me he ido dando cuenta y que tal vez pueden ir dando algunas respuestas:

-con el tiempo he observado que la sensación de angustia puede venir sin que yo sepa por qué (de momento tengo que aceptar esto), pero lo más probable es que en un rato se pase. Una vez que se ha ido la sensación, yo misma genero mi propio pensamiento dando vueltas sobre lo que ha ocurrido, anticipando que no podré hacer tal o cual cosa, pensando que tengo un problema grave e irresoluble. El planteamiento más saludable sería decir, de acuerdo, ha ocurrido, ahora mismo no sé por qué, pero ahora me encuentro bien, y no engancharme en pensamientos negativos. Otra pregunta lanzada a la ansiedad ¿por qué me engancho en esos pensamientos negativos obsesivos?

-mientras sufro el malestar de la ansiedad, prestar atención a los pensamientos que pasan por mi mente, para darme cuenta que suelen ser pensamientos distorsionados y que no tienen por qué ser precisamente verdaderos. Aprender que no tengo por qué creer todo lo que pienso.

-dejar de hacer mi vida no es la solución. Este es un punto complicado, pero racionalmente entiendo que quedarme en casa no me va a curar, por mucho que sienta que es el lugar más seguro para estar. Salir fuera y hacer una vida normal tal vez despierte algún síntoma (estando en casa también puede ocurrir de hecho), y de esta manera darme cuenta que sobrevivo.

-de hecho, miro atrás y compruebo cómo después de tantos años con este tipo de asuntos, sigo viva.

-otras preguntas lanzadas, ¿qué me hace enredarme en los pensamientos que me generan sufrimiento? ,¿qué temo?, ¿qué estoy evitando sentir?…. evito el ahora, mis sensaciones, temo la enfermedad, tener que depender de otros, pedir ayuda, temo ser vista… pero deseo lo contrario. La vida está ahí.

Seguiré observando, preguntando y espero que respondiendo.

De la terapia psicológica a la meditación

Llevo unos cuantos años en psicoterapia, para mi fue el primer paso y acercamiento a esto que puedo llamar autoconocimiento. Han sido años de grandes descubrimientos, a veces pienso que estaba como dormida, a oscuras, y con la terapia he sido capaz de ver cómo actúo, cómo son mis mecanismos automáticos de defensa, cuáles son mis miedos, de dónde vienen, comprender mis polaridades, ir aceptándome….

Ha sido un gran camino, en el que sigo, pero llevo un tiempo en el que empiezo a ver otro camino, tal vez paralelo, tal vez consecutivo, el que toca ahora, que es el de la meditación y mindfulness. No soy en absoluto ninguna experta ni en psicología ni en meditación, tan sólo expreso mi relación con ambas y cómo lo estoy viviendo desde mi propia experiencia. Estoy empezando a entender, primero en un nivel intelectual a través de lecturas, como la meditación nos sirve para desidentificarnos del ego, ese ego que he ido estudiando y analizando en la terapia psicológica, ese ego que no es todo lo que soy, sino que puedo llegar a ver como una construcción de mi mente para desenvolverme en el mundo, pero que no soy yo.

Quiero empezar a practicar meditación de forma regular, ya que llevo meses probando a ratos, cuando me acuerdo, y veo que es una actividad que me cuesta.

Mi reflexión va por el lado de que en la psicoterapia analizamos nuestro ego, nuestra neurosis, nuestros mecanismos de comportamiento, y ya con darnos cuenta de ellos somos capaces de aliviar parte del dolor, de comportarnos de formas diferentes, o cuando menos de responsabilizarnos de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. Sin embargo, si bien la meditación es parecida en el sentido de que nos permite darnos cuenta de cuales son nuestros pensamientos, por otro lado es como dar un paso más, es cómo quedarse de espectador de esa maraña de pensamientos y darnos cuenta que eso no somos nosotros, que somos algo más que el ego y nuestros pensamientos.

Comparto estas ideas, aunque como os digo todavía no he empezado a experimentar la meditación de manera regular. Es un tema que me interesa y del que seguiré hablando.

Series: Mad Men

Me encanta el cine y la televisión, y por ello me propongo reflejar mis reflexiones respecto a algunas series o películas donde puedo ver cuestiones psicológicas, emocionales….

Comienzo con una de mis series favoritas, Mad Men, esta fantástica serie ha finalizado apenas hace unos meses y sigo pensando en ella y en su final (si no quieres conocer detalles de la trama y su final no sigas leyendo).

El personaje central es Don Draper, un hombre que aparentemente lo tiene todo, mujer, hijos, éxito profesional, guapo, etc… Sin embargo a lo largo de los capítulos vemos como todo esto no le hace una persona feliz, es todo como una especie de fachada, de máscara, de escaparate de cara a los demás. Don no está en contacto con lo que de verdad quiere, y siente, arrastra traumas y carencias afectivas desde la infancia, además de una suplantación de identidad para escapar de la guerra, sintiéndose por tanto un impostor y un cobarde. Todo lo contrario de lo que muestra al mundo.

Todos vivimos con máscaras, máscaras que hemos creado para dar una cara al mundo, una cara que se supone que es aceptada por los demás, que creemos que es como debemos ser para que nos quieran y nos acepten. Pero esta máscara hace que nos desviemos y no demos espacio y cabida a lo que de verdad somos, más allá de los bienes materiales, y de lo que de verdad sentimos y queremos. Nos aleja de la felicidad real.

Don se va descomponiendo a lo largo de la serie, cayendo en el pozo, y saliendo tímidamente de él, recomponiéndose de nuevo… No se rinde, pero se siente solo y perdido, desesperanzado, atrapado…. Es durante los últimos capítulos como vemos su huida de su entorno habitual, deja su piso vacío, se separa de su segunda esposa, deja el trabajo, entrega su coche a un desconocido, se quita el traje tan característico que le ha acompañado durante tantas temporadas, se aleja de Manhattan, se aleja de su hija….. Rompe todo lo que le identifica, todo lo que era su vida, se despoja de lo que tiene.

En el último capítulo vemos como a través de la sobrina de su amiga Anna llega a una comuna, a un retiro espiritual de un grupo de personas que practican terapia de grupo y yoga. Es en una de esas terapias de grupo, cuando un hombre comienza a hablar:

My name’s Leonard. I don’t know if there’s anything that complicated about me. Which is why I should be happier I guess. It’s good for him, hes interesting. but I’ve never been interesting to anybody. I work in an office, people walk right by me and I know they don’t see me. Then I go home and I watch my wife and my kids – they don’t look up when I sit down. It’s like no one cares that I’m gone. They should love me, maybe they do, but, I don’t even know what it is. You spend your whole life thinking you’re not getting it, people aren’t giving it to you. Then you realize they’re trying, and you don’t even know what IT is. I had a dream I was on a shelf in the refrigerator. Someone closes the door and the light goes off, and i know everybody’s out there eating And then they open the door, and you see them smiling. They’re happy to see you. But maybe they don’t look right at you, and maybe they don’t pick you. Then the door closes again. The light goes off.

En ese momento Don conecta con ese hombre que no puede ser más diferente a él en apariencia: anodino, poco elegante, no muy guapo, aburrido, con poco éxito laboral… pero Don se siente igual que él, lo entiende, llora, le abraza…. No está tan solo, es sólo que todos tenemos nuestra máscara puesta y no dejamos que los demás nos vean de verdad, tal y como somos. No somos tan diferentes. No expresamos nuestros sentimientos, solo interpretamos lo que los demás piensan de nosotros.

Esa última imagen de Don meditando y esbozando una ligera sonrisa en la cara nos da esperanza de que ha visto algo que ha podido abrir su mente y su corazón, algo que le puede ayudara a comprenderse, a amarse, a vivir en paz, o al menos intentarlo.